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Anomalisa y El apartamento: Ayuda vendo, para mi no tengo



Por Juan Casas Marí

Anomalisa (2015) es el segundo trabajo como director de Charlie Kaufman. Esta incursión en el mundo de la animación la hizo junto a Duke Johnson, que había trabajado anteriormente en el stop-motion gracias a la serie Moral Orel (2005), de la que dirigió un capítulo y un especial a modo de precuela. Kaufman, junto a Johnson fundaron un Kickstarter para financiar la obra, ya que no querían que una gran productora les bloqueara artísticamente. La recaudación fue un éxito y Anomalisa se convirtió en una realidad, haciendo posible que Kaufman nos mostrara sin paliativos una historia sobre un hombre que ha perdido la capacidad de vivir. 

La película sigue la vida de Michael Stone, un orador motivacional cuyos discursos tienen como fin que sus oyentes sepan cómo mejorar sus empresas comprendiendo y dándole un buen trato al cliente con el que trabajan a través del teléfono. Su trabajo consiste en dar consejos para aumentar la felicidad de los demás, sin embargo, nuestro protagonista es el ser menos indicado para darlos, pues padece de una soledad, una misantropía y una apatía con el mundo que impide su relación con los demás y hace que todo a su alrededor le suene igual, ya sean personas o escenarios. A ese sentimiento se le envuelve con la forma de animación del stop-motion, una buenísima elección y única a la hora de retratar el mundo del protagonista tan basado en las apariencias, ya sea mostrando pasillos de hotel que parecen infinitos, ya sea en las caras quita y pon de los personajes haciendo que su identidad penda de un hilo o que todas las personas sean para él títeres con la misma voz. Todos estos elementos que se nos transmiten a través de la animación hacen que nos sintamos como nuestro protagonista, que no parece capaz de escapar de su monotonía. 



Pero tras una crisis de identidad, Michael escucha una voz diferente, una voz de mujer. Siguiendo a esa voz conocerá a Lisa, una mujer muy insegura de sí misma con la que establecerá un contacto especial y con la que parece que todo puede dar un vuelco positivo en su vida. Pero su misantropía y su miedo a la soledad vuelve a jugarle una mala pasada y hace que vea que Lisa no era esa voz única en el mundo que lo podía comprender, sino que era el miedo a sentirse solo lo que hizo que la viera como algo especial. Tras esa revelación, Michael recaerá y seguirá enfrascado en su rutina por su pesimista visión del mundo, porque lo fácil sería que todo fuera una conspiración y eso fuera la culpa de todos sus problemas como muestra en el falso episodio del sueño, que nos da una esperanza y final feliz en el que los problemas son de otro en vez de uno mismo y las cosas van bien para nuestra pareja protagonista. Esta acumulación de desgracias desembocará en su discurso motivacional y hará que exponga su frágil naturaleza y se desmorone frente al público, cuyas reacciones son de pura indiferencia y choteo, risas, carraspeos incluso abucheos cuando Michael manifiesta sus ideas políticas. Tras ese bochorno vuelve a casa igual que se fue, pero arrastrando más recuerdos dolorosos, fruto de su incapacidad para conectar con los demás. Pero no es la única vez que vemos en el cine a personajes tan desesperanzados, para construir al personaje de Michael, Kaufman bebió de una gran película del cine clásico: El apartamento (1960).

No es misterio que a Charlie Kaufman le guste mucho la obra maestra de Billy Wilder, incluso dejó una referencia en su última película estrenada este año*. Pero es que aunque Kaufman no hubiera dejado esa inspiración de forma explícita, El Apartamento y Anomalisa no son tan distintas, ambas son películas con salas que se hacen interminables, con personajes rotos con esperanza e incluso con una historia de amor que cambia el mundo del protagonista. Pero también en el tratamiento de un tema como es la soledad, pues no hay solamente de un tipo, sino que esta puede variar depende de quién la experimenta. El ejemplo más claro se basa en los 3 personajes principales sobre los que gira la película: C.C. Baxter, Fran Kubelik y Jeff Sheldrake, estos hacen que comprendamos mejor la psique de Michael. 



El ejemplo de C.C. Baxter es el más reconocible en Michael, es un personaje al que sus compañeros utilizan solamente para usar su apartamento. Baxter es consciente de que lo utilizan y explotan, pero no tiene otro remedio que ceder su apartamento si quiere tener relevancia social o que no le despidan. Por esa generosidad, tiene la gran carga de no tener tiempo ni recursos para sí mismo ni sabe en quién puede confiar. Los amigos que tiene son por interés y no se preocupan por lo que le pasa, situación similar a lo que pasa en la escena del discurso final en Anomalisa, donde ninguno de sus oyentes se preocupa por él. Como a Michael, dar felicidad a los demás le lleva a sentirse solo por lo vacía que resulta su existencia, el dar sin recibir para aún así no ser nadie y “no poder ir a ninguna parte ¿Porque adónde iría?”.

También en el personaje femenino de Fran Kubelik y en su historia encontramos un nuevo tipo de soledad. A primera vista parece que siempre se enamora de chicos que le hacen daño y ya es algo a lo que se acostumbra, pero más tarde vemos que cada persona que aparece en su historial amoroso es una maldición que le recuerda las malas decisiones que toma siempre en el amor. Ese miedo es lo que hace que no vea todo el potencial que tiene y que le llevará a un intento de suicidio. Es un ejemplo de esa soledad que a veces nos autoimponemos para no hacernos daño, pero que acaba por pasarnos factura. Por último, tenemos al jefe Jeff Sheldrake, un mujeriego que ha acabado engañando a cada una de sus parejas con la excusa de que estar con alguien no evita que te sientas solo, el único elemento que te hace empatizar con el villano. 

Todas las soledades de estos personajes se juntan en el personaje de Michael, reuniéndose en un fresco que nos brinda a un personaje totalmente desesperado que intenta salir de su rutina, con miedo al futuro y a equivocarse mientras busca tener un final feliz y comprender el porqué de su tristeza. Pero ese final feliz, a diferencia del dúo protagonista de El apartamento, tardará en llegar, o tal vez nunca lo haga.




*Im thinking of ending things(2020) / El apartamento(1960)

Las escenas muestran el estado de ánimo de la persona a través de un espejo roto.



Quotes and Movies: The mirror it's broken

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