Ir al contenido principal

System Crasher (Atlántida Film Fest)

Por Joaquim Carreguí Tel


Nora Fingscheidt se estrena en el largometraje de ficción con System Crasher (2019) ya tenía recorrido en varios documentales y cortometrajes. Esta cinta ha conseguido un éxito considerable en los festivales europeos, especialmente en su Alemania natal, donde fue seleccionado para el Oso de Oro del festival de Berlín. No solo vale la pena poner la mirada en la directora y su más reciente obra, también merece una mención especial la actriz que la protagoniza, Helena Zengel, de solo 12 años, pero con una actuación tan visceral e impactante que da hasta miedo, haciéndose uno preguntas sobre cómo será esta niña en la vida real y cómo gestionará tantas emociones. Estas preguntas son en parte por preocupación, en parte por admiración. Desde este humilde espacio no tenemos la capacidad para conocer ni comprender lo suficiente las circunstancias que rodean a la actriz, así que nos abstendremos de opinar sobre esta preocupación, pero si podemos decir que, si su actuación va a seguir mínimamente a ese nivel según crezca, es alguien a quien vale la pena recordar para el futuro.

Helena hace el papel de una niña de nueve años, Benni, con graves problemas de agresividad a causa de un trauma infantil. Descarriada, furiosa e insocial, es incapaz de relacionarse con otros niños sin que sea mediante la violencia, lo que hace que no pueda ir al colegio ni la acepten en las familias de acogida o grupos residenciales para niños. A fin de intentar controlar sus problemas se le asignará un escolta especializado en adolescentes violentos que, junto a sus encargados de servicios sociales, harán lo posible por ayudarla a solucionar mínimamente sus problemas.

La directora nos enseña pues un autentico drama social real, dándole también a la película el termino real que se le dan a estos niños, system crashers. Benni rompe el sistema, se sale de sus esquemas, tanto que no hay un culpable real claro, a no ser que culpemos al propio sistema, y ni aun así. Su madre es en parte culpable de que la niña sea tan inestable, es cobarde e irresponsable, pero también tiene otros dos hijos por los que preocuparse a parte de su propia vida. Podemos juzgarla, pero no condenarla. Los servicios sociales por otra parte se muestran empáticos y preocupados por Benni, la cuidan como pueden y se esfuerzan al máximo, siendo de agradecer como los actores lo transmiten perfectamente con actuaciones mucho más sosegadas pero intachables. Benni no tiene padre, su madre no es lo suficientemente responsable para cuidarla, y los servicios públicos del sistema aun con todos sus recursos no la logran encauzar.

Esto más que una contradicción habla excelentemente de su directora como guionista, capaz de transmitir y comprender a todas las partes, de empatizar y entender. Y sobre todo de hacernos entender a nosotros que si Benni rompe el sistema no es porque haya culpables, ni tan siquiera que sea mala, sino que no está hecha, ni ella ni su madre, para ese sistema. Su sitio está en otro lugar, mas natural y salvaje, menos artificial y forzado. Pero eso no es malo, solo que no cuadra con el sistema en el que hemos nacido y que nos impone unos roles, sea el de madre dedicada, el de niña femenina y buena, o el de educador profesional y distante.

Al final, es una película no sobre gente problemática o dramas sociales, sino sobre gente que no encaja en el sistema. Sí, la muestra más exagerada es la niña, pero no la única, y eso se agradece enormemente, por como enriquece la película y su posible lectura.

Eso sí, no es perfecta. Se nota que la directora viene el documental por el intenso trabajo de investigación y plasmación de la realidad de los servicios sociales alemanes y de los problemas que atiende, siendo esto ya elogiado en su propio país. También se le nota cómoda con la cámara y las acciones que acontecen. Pero, tal vez por la falta de experiencia en los largometrajes de ficción, la cinta se nota larga y algo pesada. Tal vez es que quería decir mucho, o que falta experiencia en el ritmo de un proyecto de ficción más largo y con un público diferente. Fuese como fuere, le pesa, siendo este su mayor defecto. Podría durar media hora menos y probablemente no perdería nada del mensaje.

Pero aun así sus puntos fuertes quedan ahí, dejando una película sensible sin ser sensiblera, dura sin ser cruel y comprensiva sin ser paternalista.


 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Eastrail 177: lo cotidiano en el mundo superheroico

-           ¿Sabes lo que más miedo da? No saber cuál es tu misión en este mundo, no saber por qué estás aquí. Es una sensación horrible. Eastrail 177 es el nombre de un tren que desencadenó una de las mejores trilogías superheroicas de la actualidad. Dirigida por una mano tan firme y creativa como es la de M. Night Shyamalan, célebre cineasta de orígen indio responsable de películas como El sexto sentido (The sixth sense, 1999), Señales (Signs, 2002) o El bosque (The village, 2004). En el siguiente artículo, trataremos de analizar las inquietudes de este gran cineasta plasmadas en una serie de 3 películas que intentan disertar las escasas diferencias entre ficción y realidad y lo que realmente significa ser un superhéroe o un supervillano. En un momento de absoluto auge en su carrera, Shyamalan (con su fiel estela hitchcockiana muy marcada por la forma cinematográfica) da comienzo a su gran historia con El protegido (Unbreakable, 2000)....

El nombre de la rosa: Bernardo Gui y el prejuicio del inquisidor

Por Paula García Castro Situada en una abadía benedictina al norte de Italia en 1327, El nombre de la Rosa nos adentra en una historia de misterio contada desde la perspectiva de Adso de Melk, joven discípulo del monje franciscano Guillermo de Baskerville. Ambos personajes llegan para investigar la sospechosa muerte de uno de los hermanos, la primera víctima de una serie de asesinatos. Sería erróneo abordar la película o el libro homónimo desde la visión de “época oscura” que transmiten ambas obras, no solo por su trama de asesinatos, sino por la tenebrosa atmósfera que envuelve a la abadía y a los personajes más importantes de la comunidad monástica. Así pues, deben obviarse estos prejuicios, transmitidos tanto aquí como en la mayoría de películas y libros ambientados en la Edad Media. No obstante, es de agradecer lo bien que está mostrada en El nombre de la rosa la organización de esta sociedad cenobítica, la estricta disciplina que debían realizar los monjes de oración, trabajo y ...

La influencia de Edward Hopper en Hitchcock: El caso de La ventana indiscreta

Por Claudia Gomis Pomares Desde sus inicios la cinematografía vio en la representación pictórica un referente importante. Si se hace un repaso por el encuadre cinematográfico, se puede observar que este sigue las mismas reglas que la pintura, ambas son una representación bidimensional. Tanto el cine como la pintura siguen los mismos parámetros, capturar historias. Ambas disciplinas tienen el objetivo de llevar a la contemplación visual.  Dentro del mundo común que comparten el cine y la pintura se encuentra la figura de Edward Hopper, su visión nostálgica de la América contemporánea, que refleja una cotidianidad en la que el espectador es partícipe, junto a su gran capacidad narrativa, ha hecho que su obra haya sido trasladada a la gran pantalla. Como se verá de forma más extensa a continuación. Pero, para tener una visión más amplia del contenido, cabe hacer un repaso por la figura de Edward Hopper, y como esta se ha visto ligada al séptimo arte.  Hopper nació en 1882, termin...