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A Voluntary Year

 

 A Voluntary Year

Por: Juan Casas Marí 

Esta propuesta “Coming-of-age” del festival viene de la mano de Ulrich Köhler y Henner Winckler, dos directores alemanes que trabajan por primera vez juntos, pero cuyos temas en sus películas(Klassenfahrt, In My Room o El mal del sueño) son parecidos. Sus historias nos muestran en poco tiempo las relaciones de una persona con el entorno y los seres cercanos que le rodean. En ocasiones, ese protagonista tendrá que romper con la rutina para aprender a vivir consigo mismo o en su sociedad. Pero para conseguir esa ruptura, habrá consecuencias.

 



No es que sea una rareza inclasificable, de hecho, en su sencillez radica su encanto y gran parte de lo que la hace especial, pero A Voluntary Year es de esas películas de las que cuantos menos detalles sepas de la trama, mejor vives la experiencia. Me limitaré a decir que aunque su punto de partida, que consiste en un padre(Urs) llevando a su hija adolescente(Jette) a un aeropuerto, no destaque demasiado, sabe mantenerte con los ojos bien abiertos durante todo el metraje. Aparte de tener momentos propios de un thriller taquicárdico, su capacidad de no revelar los puntos fuertes de la historia hasta que esta esté avanzada y seguir manteniéndote enganchado es bastante positivo, teniendo en cuenta también que en el apartado técnico no destaca y es bastante sencilla visualmente. Otro punto fuerte que hay que remarcar son las actuaciones, sobre todo la de la protagonista, interpretada por Maj-Britt Klenke, es la primera película en la que aparece y hace un gran trabajo. Volviendo a la historia, aunque vaya de más a menos, siempre tiene cosas importantes que revelar, y cuando ya están todas las cartas sobre la mesa, te topas inesperadamente con una película sobre tomar decisiones.




Pero son decisiones que no son sencillas de tomar y con las que nos podemos sentir identificados en cualquier punto de nuestra vida. Son elecciones que al final condicionan a nuestros seres queridos y que no se pueden tomar a la ligera. y el mensaje que se transmite es muy positivo, no pasa nada por equivocarse sino de equivocarse, tú eres el dueño de tu vida y si tienes que tomar una decisión piensa también en tus sentimientos, porque a veces lo mejor no siempre es lo más adecuado.

 

 

 

 

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