A Voluntary Year
Esta
propuesta “Coming-of-age” del festival viene de la mano de Ulrich Köhler y
Henner Winckler, dos directores alemanes que trabajan por primera vez juntos,
pero cuyos temas en sus películas(Klassenfahrt, In My Room o El mal del sueño)
son parecidos. Sus historias nos muestran en poco tiempo las relaciones de una
persona con el entorno y los seres cercanos que le rodean. En ocasiones, ese
protagonista tendrá que romper con la rutina para aprender a vivir consigo
mismo o en su sociedad. Pero para conseguir esa ruptura, habrá consecuencias.
No
es que sea una rareza inclasificable, de hecho, en su sencillez radica su
encanto y gran parte de lo que la hace especial, pero A Voluntary Year es de
esas películas de las que cuantos menos detalles sepas de la trama, mejor vives
la experiencia. Me limitaré a decir que aunque su punto de partida, que
consiste en un padre(Urs) llevando a su hija adolescente(Jette) a un
aeropuerto, no destaque demasiado, sabe mantenerte con los ojos bien abiertos
durante todo el metraje. Aparte de tener momentos propios de un thriller
taquicárdico, su capacidad de no revelar los puntos fuertes de la historia
hasta que esta esté avanzada y seguir manteniéndote enganchado es bastante
positivo, teniendo en cuenta también que en el apartado técnico no destaca y es
bastante sencilla visualmente. Otro punto fuerte que hay que remarcar son las
actuaciones, sobre todo la de la protagonista, interpretada por Maj-Britt
Klenke, es la primera película en la que aparece y hace un gran trabajo. Volviendo
a la historia, aunque vaya de más a menos, siempre tiene cosas importantes que
revelar, y cuando ya están todas las cartas sobre la mesa, te topas
inesperadamente con una película sobre tomar decisiones.
Pero
son decisiones que no son sencillas de tomar y con las que nos podemos sentir
identificados en cualquier punto de nuestra vida. Son elecciones que al final
condicionan a nuestros seres queridos y que no se pueden tomar a la ligera. y
el mensaje que se transmite es muy positivo, no pasa nada por equivocarse sino
de equivocarse, tú eres el dueño de tu vida y si tienes que tomar una decisión
piensa también en tus sentimientos, porque a veces lo mejor no siempre es lo
más adecuado.
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