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LA MATANZA DE TEXAS: Unión magistral de violencia y realidad

LA MATANZA DE TEXAS: Unión magistral de violencia y realidad

Por Juan Casas Marí

A finales de los años 60 se juntaron una serie de sucesos que definieron a una serie de creadores audiovisuales consiguientes: Charles Manson y su familia estaban más presentes y sus ideales sobre la libertad eran cada vez más peligrosos, la guerra de Vietnam seguía su curso aunque aún quedaría para su final, con el estreno de Bonnie and Clyde (1967), Easy Rider (1969) y Grupo Salvaje (1969), el cine americano empezó a metamorfosearse e hizo que surgieran voces radicalmente diferentes en el panorama. Incluso el cine de terror de bajo presupuesto encontrará su lugar en los cines al aire libre, donde se proyectarán películas con títulos tan bonitos como Blood Mania (1972) I dismember mama (1972) Children shouldn't play with dead bodies (1972) o I drink your blood (1970), entre otros, incluso el Drácula (1974) producido por Andy Warhol tuvo cabida.  También se popularizó el género Giallo, que venía de Italia y juntaba elementos sobrenaturales, policiacos y terroríficos de manera única.

Por tanto, no es de extrañar que el cine de terror de los 70 hasta la actualidad esté arraigado al cine social y tenga un cargado mensaje político. Y, si nos metemos en profundidad a analizarlas, hay muchos ejemplos: Alien (1979) o Halloween (1978) tratan sobre la existencia de seres superiores, imparables y misteriosos que nos atormentan; Pesadilla en Elm Street (1984) nos habla de cómo un trauma del pasado puede perseguirte y afectar tu vida y la de tus seres queridos; en España tenemos Quién puede matar a un niño (1976), que nos habla de las injusticias del mundo y las verdaderas víctimas de estas; a veces el mensaje puede tener un enfoque erróneo como en Viernes 13 (1980), dando a entender que es culpa de nuestro afán de descubrimiento que nos pasen cosas malas.

De todas las anteriormente mencionadas, La matanza de Texas (1974) es una película que ha sabido definir un género como es el del slasher y elevarlo a una categoría mayor, también es una de las obras que mejor ha sabido mantener el paso del tiempo, con una fórmula simple, pero inimitable. Si tenéis dudas en lo de inimitable, pensad en lo que consigue esta peli con tan poco, el equipo usó menos de 60 litros de sangre y la peli fue restringida para la gente menor de 17 años (salvo acompañados), incluso fue censurada en Gran Bretaña por James Ferman (miembro de la British Board of Film Classification) que catalogó a la peli como “pornografía del terror”, no por las imágenes que mostraba, sino por la locura que destilaba y su progresivo aumento a medida que avanza. También hay que tener en cuenta que La matanza de Texas es la franquicia menos explotada de terror en la actualidad comparada con otras como Viernes 13, Halloween o Scream (1996) y la que menos frutos da en taquilla debido a la dificultad que supone innovar una historia como esta sin caer en una sobreexposición innecesaria de la violencia. Como dato curioso, la última de la saga de Michael Myers, La Noche de Halloween (2018) ha recaudado más que todas las entregas, spin offs, 3D´s de La matanza de Texas juntas. Pero son otros motivos por lo que ha perdurado en el tiempo.

Junto la historia real del asesino en serie Ed Gein, Hooper tuvo grandes referentes mientras hacía la película pero La noche de los muertos vivientes (1968) de George A. Romero junto a La última casa a la izquierda (1972) son sus influencias más obvias. La primera nos plantea un crisol de la sociedad ante una verdadera amenaza. Situada en suelo americano, el peligro que asolaba a los protagonistas se vuelve más gráfico, visceral y con un rostro más humano para el espectador, incluso cuando la amenaza sobrenatural parece desaparecer se mantiene aterradora. La segunda, producida por Sean S. Cunningham ( que dirigirá Viernes 13) y escrita y dirigida por Wes Craven (futuro autor de Pesadilla en Elm Street o Scream), abandona lo paranormal para ofrecernos una historia arraigada a la realidad en la que una panda de desalmados psicópatas harán sufrir a dos chicas adolescentes que han caído en sus garras. En esta obra en la que la realidad golpea al espectador por su terror humano, su forma de plasmar la violencia ha servido de inspiración visual a Hooper, sobretodo en la escena final. 


 

Se suma también a la lista de referentes Psicosis (1960), que aportó su granito de arena en la primera aparición de uno de los antagonistas más icónicos del cine de terror: Leatherface, del que hablaré a continuación porque es una de las claves de la película y que incluso iba a ser el título inicial de ésta.

Para preparar el papel, Gunnar Hansen estuvo en un centro de discapacitados durante dos días para observar e imitar sus movimientos y conducta; tras esos días los pacientes no lograban distinguir si era un visitante o uno de ellos. Esta preparación, junto a la decisión de no mostrarse a los actores hasta que llegaba la hora de su muerte, lo figuraban como una presencia perturbadora, consiguiendo reacciones naturales y descarnadas del elenco actoral al verle por primera vez. 

Ahora bien, ¿Por qué inspira tanto temor? Leatherface es un psicópata totalmente solitario y aislado, sus acciones son incomprensibles, su naturaleza es desconocida, desconocemos los orígenes de su locura y lo peor de todo, es que sabemos que toda esa maldad proviene de lo humano y podrías tropezarte con un loco como él en cualquier momento de tu vida, alguien imparable y cuya visión de toda ética o moral haya sido destruida y sustituida por berridos inentendibles. Pero cuando conoces a su familia, descubres más sobre su naturaleza y es peor, porque entonces ves como es vapuleado por sus semejantes y se porta como un niño, es esclavo de su familia y de su enajenación mental, pero sigue siendo un misterio el motivo de su comportamiento y su maldad.  Toda esa locura te aparece cuando menos te lo esperas, como se puede ver en la primera aparición del villano. Lo que la hace inolvidable es su terrible crueldad y cómo se muestra. Es algo para lo que se nos ha preparado, pero para lo que no estábamos listos. El uso del sonido es clave en la escena, mientras Kirk se adentra hacia la casa desconocida se oyen berridos de un cerdo, anticipando el desastre. Y de repente, aparece, martillea, y muere, no hay ni ha habido tiempo de reacción para una muerte espantosa, ni para lo que vendrá. Es una escena que ha bebido mucho del asesinato del Detective Arbogast en Psicosis, siguiendo una misma estela e incluso con un diseño de la entrada similar. Aunque es la música de Bernard Hermann y ciertos planos lo que nos prepara para el desastre, creo que Tobe Hooper cogió mucho de esa escena a la hora de plasmar una muerte impactante con gran sensación de realidad.

La matanza de Texas también destaca por su atmósfera asfixiante. Hay que remarcar también la presencia del verano en la película, el abrasador calor se hace presente en bastantes tramos de la película, desde los títulos de crédito (con llamaradas solares de fondo), hasta la saturación lumínica que hay en escenas como la de la furgoneta, donde lo que hay en el exterior es prácticamente indiscernible e incluyendo el uso del sonido ambiental para hacer la experiencia mucho más inmersiva, llegando a plasmar un realismo casi documental.

Para apreciar más la cinta debemos profundizar más en cómo el sonido y los efectos sonoros se vuelven fundamentales en esta historia, y es que su gran tratamiento y presencia, desde las cigarras que habitan el terreno rural hasta los gritos de terror absoluto, nos introducen en una atmósfera malsana de la que es difícil salir. No hay sonido extradiegético excepto en los créditos iniciales y finales, pero no es necesario para causarnos impacto, sólo el traqueteo de un generador en funcionamiento basta para saber que estamos cerca del peligro. Aunque de todos los sonidos de la peli, el más icónico es el de la motosierra de Leatherface, que se te graba a fondo tanto como cualquier partitura y augura que una muerte próxima. Tampoco dejan indiferente los estridentes y contundentes actos de violencia, todos acompañados de un sonido especial, como el golpe de un martillo, que dejan un nudo en la garganta por su intensidad visceral.



Su gran fuerte también es su gran mensaje relacionado con el papel del destino en nuestra vida y como la crueldad humana está ligado a él, ya sea más tarde o más temprano. Esto se ve a lo largo de la película, desde el inicio hasta el primer asesinato se nos cuenta lo que va a ocurrir, y también, que la trama está basada en una historia real, asegurándonos que el destino de los protagonistas está sellado de principio a fin. La crueldad humana es algo de lo que no pueden ni podrán escapar.

Durante la parte inicial de la película no paran de darnos pistas tanto implícitas como explícitas sobre el destino que sufrirán los personajes: ya sea el armadillo muerto o el paso del grupo de amigos por un matadero, que predice también el oficio de la familia de degenerados con la que la protagonista se encontrará, incluso cuando el primer asesinato está cerca de ocurrir y Pam y Kirk se dirigen hacia su encuentro fatal, hay en un árbol con un reloj el cual han atravesado con un clavo, simbolizando que el tiempo se ha acabado para ellos.


También es premonitoria la lectura del horóscopo que hace Pam en la furgoneta, donde inconscientemente sella el destino de la protagonista (Sally) y de su hermano (Franklin). A Franklin le dice lo siguiente: “Tienes grandes planes, y personas molestas a tu alrededor pueden convertir este día en uno molesto e impredecible, lo que ocurre en el mundo tampoco va a animarte mucho”, mientras que a Sally le dicen lo siguiente: “En algunos momentos te costará creer que lo que está pasando es cierto, pellizcate y te darás cuenta de que lo es”. Vemos un tratamiento de la violencia injustificada e inevitable mucho más precisa y acertada que en películas que vendrían antes y después, como son La última casa a la izquierda y Viernes 13, en la primera vemos a las protagonistas irse muy “frescas” a un concierto de un artista de heavy metal satánico y muy estereotipado, pero en ese viaje piden droga a un desconocido y a partir de ahí empezarán sus problemas. En la segunda vemos a adolescentes que buscan pasarlo bien en un campamento y a la mínima que hacen algo más “inadecuado” para su edad son inmediatamente castigados. Estas películas buscan transmitir un mensaje  adoctrinante y peligroso, ya que te dicen “Si haces algo impuro y vives tu vida como te plazca, va a venir gente mala que te va a matar”. En cambio, La matanza de Texas te dice que da igual lo que hagas o si lo haces bien o mal, en cualquier momento de tu vida puede venir un loco y acabar con todo sin que puedas hacer nada para evitarlo. No hay justificación, simplemente sadismo y humanidad.


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